• Expreso Doble

¿Explorar el espacio nos dirá el sentido de la vida?



Foto tomada de: Free-Photos en Pixabay.com


Uno de los chistes más filosóficos de Woody Allen es el de un judío que pregunta a su rabino cuál es el sentido de la vida. El rabino le comunica al fiel, en unas pocas frases, cuál es el sentido de la vida, pero las dice en yidis, un idioma que éste no entiende. Ante ello, el rabino le cobra al fiel por darle clases de yidis.

Suponemos que el judío pagó las clases, como lo habría hecho cualquiera de nosotros. Encontrar el sentido de la vida, como bien lo explicó ya el grupo Monty Python, es el único propósito humano trascendente. Pues, tenemos noticias esperanzadoras. En un reciente artículo de Abraham Loeb, publicado en Scientific American y que es posible leer aquí, se analizan las posibilidades de que la astronomía y la exploración del espacio puedan darnos una respuesta respecto a nuestro propósito en el cosmos. Loeb es presidente del Departamento de Astronomía de la Universidad de Harvard, director fundador de la iniciativa Black Hole de Harvard y director del Instituto de Teoría y Computación del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, además de que preside el consejo asesor del proyecto Breackthrough Starshot.

A continuación ofrecemos un resumen de este muy esclarecedor artículo que finaliza con una broma o, mejor dicho, con una certeza que nos hace esbozar una sonrisa.


¿Puede el universo desvelarnos el sentido de la vida?


Por Abraham Loeb


Traducción y resumen de Lioubov Rovinskaia


No hay misterio más fundamental que el del significado de la vida. Nos encontramos en el escenario de un teatro sin contar con un libreto y naturalmente buscamos un propósito y nos preguntamos: ¿de qué se trata todo esto?

Podríamos simplemente vivir nuestras vidas sin asignarles un sentido más profundo, tal como usamos nuestro hígado sin hacerle una disección. Pero a veces nuestras rutinas diarias parecen la de Sísifo, y en este contexto es razonable preguntarnos si hay algo a favor de dichos esfuerzos.

La actitud práctica es aceptar la vida como un maravilloso regalo y hacer la mejor limonada de los limones que nos dé. Esto hace eco de la relación natural entre la planta y los nutrientes en el suelo que la alimentan, pero no satisface la necesidad de encontrar un sentido más profundo.

A lo largo de la Historia los humanos han buscado metas que sean más inspiradoras que su vida cotidiana. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados japoneses deseaban sacrificar sus existencias por el bien del emperador Hiroito. Pero en vista de nuestros recientes descubrimientos de que hay alrededor de 1,000,000,000,000,000,000,000 (mil trillones) de planetas habitables en el universo observable, el estatus del Emperador no podría ser más significativo que el de una hormiga aferrándose a un único grano de arena en el paisaje de una vasta playa. Y si la influencia de un emperador es tan minúscula en la escala cósmica, lo mismo ocurre con el impacto de cualquier otro individuo sobre la Tierra.

Otra posibilidad es adoptar la perspectiva de un espectador que disfruta del deslumbrante espectáculo a nuestro alrededor en lugar de pretender fungir como uno de sus actores principales. Por si no estamos ya asombrados ante el rico espectáculo de acontecimientos en la Tierra, durante la siguiente década, el Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos (LSST por sus siglas en inglés) traerá 500 petabytes de imágenes de nuestro medio ambiente cósmico. Será como una nueva suscripción a un servicio de streaming cuyo contenido será transmitir el universo. Los descubrimientos asociados con este flujo, sin precedentes, de información astronómica fresca podrían arrojar una nueva luz sobre nuestro lugar en el cosmos.

Pero más allá de discernir qué hay ahí afuera, podríamos aspirar a hacer la diferencia aquí definiendo nuevos retos y esforzarnos en superarlos. Esta misión puede ser perseguida incluso mientras envejecemos y nos alejamos de los compromisos estresantes, siendo mentores de los estudiantes que los buscan. Dados nuestros muchos logros en ingeniería sobre la Tierra, una perspectiva más amplia nos llevaría a desarrollar nuevas tecnologías y modificar nuestro hábitat cósmico a través de “ingeniería espacial”.

Entre todos los datos astronómicos, el descubrimiento de la vida extraterrestre sería el de mayor impacto en nuestro amplio panorama. Las primeras huellas de vida primitiva podrían ser halladas tan pronto como los astromóviles de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés) excaven la superficie de Marte en 2021. Paralelamente, signos enigmáticos o infraestructura producida por civilizaciones tecnológicas podrían ser detectados remotamente, como producto de un volumen de búsqueda mucho mayor, mediante la “arqueología espacial”.

Un ejemplo hipotético de una revelación que conferiría un nuevo sentido a nuestra existencia sería el hallazgo de que la vida fue plantada artificialmente en la Tierra por otra civilización. Si nuestro origen proviene de un proceso directo de panspermia, entonces el propósito de nuestra vida tuvo que ser definido en el proyecto tecnológico que llevó a nuestro origen sintético. Si fuimos producidos apelando a un objetivo, ¿cuál fue? ¿Lo cumplimos?

Pero inclusive en el caso más probable de que la vida sea el resultado de circunstancias naturales en un caldo de químicos en la Tierra aislada, podríamos darle un nuevo sentido si nos comunicáramos con otra civilización. Establecer contacto con otras especies inteligentes, cambiaría nuestro punto de vista.

El mayor beneficio de un encuentro con seres superiores sería la oportunidad de hacerles la pregunta fundamental que no nos ha dejado en paz por siglos: “¿Cuál es el significado de la vida?” Espero vivir lo suficiente para conocer su respuesta, que seguramente estará basada en numerosos milenios de adquisición de conocimiento científico. Pero al mismo tiempo, me preocupa que su respuesta sea sólo un profundo silencio, porque ellos tampoco hayan podido descubrirlo todavía.

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