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Guennadi Aigui. Imagen tomada de Guennadi Aigui Gennady Aygi (facebook.com)

Apuntes y poemas

de Guennadi aigui

 

El poeta chuvasio Guennadi Aigui, aunque es muy poco conocido en el medio hispánico, es uno de los grandes poetas del siglo veinte. Ofrecemos aquí una muestra de su trabajo, que es un adelanto del primer volumen en español dedicado a sus reflexiones. 

Textos provenientes de Guennadi Aigui, Ese mismo. Ensayos, notas, poemas y conversaciones, organización y traducción de Iván García y Patricia Gola, con la colaboración de Enrique Flores. Prólogo de Bei Dao. Este libro será publicado en México próximamente por E1 Ediciones en la serie Filtraciones, dirigida por Iván García.

 

Guennadi Aigui

 

 

Traducción de Iván García y Patricia Gola

 

Sueño-y-poesía

 

Notas

10

Despertar es mil veces un “nuevo nacimiento”.

     Y sin embargo, ¿de dónde viene esta nostalgia de algo al despertar?

    ¿Tal vez sin saberlo estamos de duelo por el “material” de la vida, que se ha consumido, inadvertidamente para nosotros, durante la noche – y por milésima vez – en la oscura y silenciosa fogata del Sueño?

 

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Pero al mismo tiempo: gracias al Sueño (me gustaría decir: al Sueño-Madre – es extraño que su género sea masculino en ruso y francés – se percibe que, a pesar de todo, él es Dios-Sueño), gracias por no ser un simple escondite, una bolsa de dormir – imitación del Seno de la naturaleza – gracias por la cresta de sus olas, porque allí también se prepara algo para el oído, algo “poético” – que se pone al fuego “como se pone un panecillo” – recordados en la sangre – condensaciones de sonido de oscuridad – colocados – entre vacíos – pausas – como sombras – límites – de espacios no hechos de papel! – que sin embargo pueden determinar también los “espacios poéticos”; gracias por sus sacro-semblantes – todavía desconocidos (¡oh, imágenes – minúsculas de cada noche – en la profundidad del sueño – con jeroglíficos-sombras!)…

     ¡El vago trabajo “marítimo” del sueño! Nos confiamos a él – como un amante cree en la fuerza engendradora de su amada.

     Pero –“prácticamente”– qué tan a menudo nos dirigimos al Sueño (sin quererlo – y, por lo tanto, con entrega total) en busca de ayuda “artística”. Con el pensamiento consciente, no llegaremos, ni siquiera durante toda una vida, a aquellas profundidades de la memoria que el sueño puede manifestar con una iluminación súbita. La “Phonotèque” y la “Phototèque”, Potencias del Sueño, están, por dádiva de éste, siempre a nuestra disposición, y contienen “fotografías” y “anotaciones” de los sentimientos más complejos, de los más remotos en el tiempo – estos, los más renuentes – de las más sutiles observaciones.

      Permítanme repetir aquí la confesión que alguna vez hice a un amigo: “Puede parecer ridículo, pero debo decir que escribo mis mejores cosas cuando estoy casi al borde del sueño”.

       Por supuesto, éste es un tipo especial de sueño…

      El poeta consentirá con alegría si las cosas se “arreglaran de tal modo” que él pudiera vivir sin alimento. Sin duda, sería lo mejor para él. Pero, Dios mío, no lo prives – del sueño…

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Y sin embargo, “sumerjámonos en la noche”.[1]

       Allí – hay gente. Allí, en las profundidades del sueño, la comunión de los vivos y los muertos.

     Y así como no concebimos como “sociales” o “nacionales” las almas de los muertos, así, por lo menos en el sueño, permitámonos confiar en las almas de los vivos – deseémonos a nosotros mismos, para ello – un sueño claro, un sueño que parezca habernos perdonado.

        ¿Pues quién, además de la Poesía, se dará a sí misma este trabajo?

 

 

Poesía-como-silencio

 

Notas

 

1

Escuchar – en lugar de hablar. Aún – más importante que la visión, que toda visión (incluso – en la imaginación).

     Y: susurrar-y-murmurar. Susurro – del origen – ya – tan distante. “Mío”, “mi propio yo.”

     Allí “todo” es silencio. Todo – desde hace mucho – partió. Edificios vacíos. Fríos. El primer viento – muerto. Desiertos los cuartos-de madera. El viento – dispersando lo muerto – de muerta harina.

     No dar lugar a la nostalgia. Porque yo no soy tampoco… – cómo podría! Demasiado – de espacios interrumpidos – de “poderes” desde hace mucho abolidos.

     Todo fue – para acabar en silencio. Pero – allí. En el nombre de todo aquello está allí.

      Sin aliento – de “almas”. Sin – encuentros.

    Sueño-vuelve. Pero ahora – para nadie. Hacia el frío. Hacia lo innombrado. Hacia ausencia.

 

4

El silencio es como el “Lugar de Dios” (el lugar del más alto Poder Creativo).

       “‘¿Dios?’ – una cita: de Dios.” (De un poema mío.)

       Esto – fue, cuando fue – incandescencia.

 

 

 

En medio del campo

 

 

y allí

se despiden los caminos – se dicen adiós:

se proyectan – y entrecruzándose

en el pasado (indeciblemente amado)

en el futuro (como si royera

en algo de “su” y de disimulado-hostil

la vida

clamor-vida)

 

 

 

Página

 

y penetra el sonido solemne del otoño: refulge el órgano – refulgen los girasoles

 

Denisova, Gorka,

27 de agosto de 2002

 

 

Silencio (2)

 

y sin embargo, callarse es un don, y para mí mismo: el silencio

 

 

Larga caminata

 

Brillo

ascendente

del día

(Elevación

en forma

de Aire)

en las duras heridas

(en el aire)

de las rosas                                                                                                       las

 

julio de 1983

Chernomorka, Odessa

 

 

 

Abedul al mediodía

 

 

en el brillo del mediodía

de pronto –

 

allí

completamente solo

el abedul –

 

claro – como un Evangelio:

 

(que se basta a sí mismo – sin molestar

a nadie) –

 

resistente – abierto:

 

echando hojas –

 

(un todo  – “en Dios”)

 

1997

 

 

[1] Cita de Kafka.

 
 
 
 
 

El poeta chuvasio Guennadi Aigui (1934–2006) es uno de los grandes poetas del siglo veinte. Nació en Chuvasia, república autónoma de la URSS, y murió en Moscú. Su trabajo es muy poco conocido en el medio hispánico, pero poetas como Bei Dao, Boris Pasternak, Nazim Hikmet, Jacques Roubaud y Haroldo de Campos distinguieron de inmediato su relevancia. Fue candidato al Nobel en varias ocasiones y ha sido traducido a múltiples lenguas, sobre todo a partir de los sesenta, cuando dejó su lengua materna y comenzó a escribir en ruso por recomendación de Pasternak y Hikmet. Este es el primer volumen en español dedicado a sus reflexiones.